El rincón de los lectores del IES Gabriel Miró

El rincón de los lectores del IES Gabriel Miró

viernes, 26 de febrero de 2021

Categoría B

 



1.Pensamientos nocturnos

2. La verdadera cara sobre el amor

3. Eclipsis

4. Mangata

5. Optofobia

6. Algo más que palabras

7. El extraño ruido

8. El último ingreso

9. Canción para mí

10. Su mesita de noche

11. Sentimientos ocultos

12. Vinos de buena Esperanza

13. Nadie sabe quién eres

Su mesita de noche


Su mesita de noche

Qué contento está. Casi como cuando le dije que aprobé el examen de historia. Está incluso más contento aquí. Sus ojos brillan como nunca. Creo que hasta le saldrá una lágrima. Es muy probable que esté viviendo uno de los mejores momentos de su vida, o eso espero. Hace ya doce años de esto. Pero mamá dice que lo recuerda todo como si fuera ayer. Estoy seguro de que él también. Y entonces aparto la mirada un momento y se me cae el alma al suelo. Abro su armario, donde predomina el gris, su color favorito.
Me acuesto en su lado de la cama y espero un rato. Al levantarme, vuelvo a abrir su cajón de la mesita de noche y vuelvo a dejar la foto en su sitio.

Canción para mí



Canción para mí

 No puedo parar de escucharla. Mi madre, está… Feliz. Lo noto en sus ojos. Suena tan bien su piano… Todo lo que sé, lo aprendí de ella. Y entonces me mira, y me dice:
“Esta la escribí para ti” Y yo me dejo llevar por su música. Por todos y cada uno de los acordes que forman mi canción. Cuando mamá termina de tocar, se levanta, me abraza y me susurra al oído: La próxima vez que me visites, te la enseñaré y la tocaremos juntas. No lo puedo evitar. Se me escapa una lágrima y vuelvo a abrazarla. Entonces una oscuridad potente se apodera de todo y veo como el piano, la partitura e incluso mi madre se desvanecen poco a poco. Y yo corro. Corro hacia ella, y grito todo lo fuerte
que puedo que la quiero, que vuelva, que no sé vivir sin ella.

El último ingreso

 


El último ingreso
Desde aquel último ingreso en el hospital, nada había sido igual. Con tantas nuevas restricciones, había mejorado sus técnicas escondiendo comida y mintiendo a los celadores.
Pero aun así, aquello parecía una cárcel, ¡Suplicaba libertad!
Estaba harta de las rutinarias charlas psiquiátricas con esos monstruos que solo quieren que comas, de esas comidas en las que prestas más atención a las calorías que entran en tu cuerpo que a los dibujos animados o de esos estúpidos suplementos alimenticios.
Necesitaba salir de su habitación y subir a la planta de neonatos, para poder ver a aquellos bebés comenzar su vida y saber que la suya todavía no estaba perdida.
Pero esa semana no sería, pues no había vuelto a cenar y su encierro permanecía.

El extraño ruido


El extraño ruido

 Un día estaba, en mi habitación haciendo mis cosas, y de repente escuché un ruido extraño …….jjjjjrzzzjjj.
Al oírlo, ¡Se me pusieron los pelos de punta!
Abrí la ventana, pero no vi nada; y seguí a lo mío, pero enseguida volví a escucharlo ……. jjjjjrzzzjjj.
No sabía de dónde venía, y salí de casa al jardín a comprobar si ese extraño ruido venía de allí; pero todo estaba en orden y, al entrar en casa de repente lo volví a escuchar …….jjjjjrzzzjjj.
Me asusté y llamé por teléfono a mis padres, pero ninguno me lo cogía. Recordé que trabajaban y decidí esperar a que el ruido se volviese a escuchar, pero había parado, así que continué con mis quehaceres. Jjjjjrzzzjjj……. volví a escuchar, y supe de dónde venía, de arriba.
Rápidamente subí y abrí la puerta ……. y eran mi gato y mi perro jugando.
¿¡Cómo habrán llegado ahí!?

Algo más que palabras


Algo más que palabras

 Las palabras son unidades léxicas con un significado fijo, sin embargo, cada uno lo interpreta como quiere. 
Mientras ella gritaba la palabra “NO”, él y sus amigos se reían. Para ellos “NO” significa: empújame en medio de la calle, llévame a un callejón oscuro y bájame los pantalones. Mientras que para ella: déjame en paz, solo quiero volver a mi casa, tengo miedo.
Cuando al fin la dejan tranquila, teme que sus palabras al contarlo se interpreten de la manera incorrecta, por lo que decide no hacerlo. Cuando se descubre, unos la critican, otros la ayudan. Por desgracia en su país el aborto no es una opción y tendrá que tener al hijo recordando así la peor experiencia de su vida. Pero no le importa porque si el hombre que le dio ese regalo decidió que la palabra “NO”, adverbio de negación, significaba “adelante hazme lo que quieras”, ella se lo perdona.

Optofobia

Patricia Vesga : Titulo: la niña de mis ojos Técnica: óleo sobre lienzo  Dimensiones: 100 x 100 cm

Optofobia 
“Mírame” decía ella, y él la miraba.
“Mira esto” decía ella, y él lo miraba.
“Mira aquello” decía ella, y él lo miraba.
A ellos les encantaba ver el mundo juntos, eran como uña y carne.
Pero en el momento en que ella cerró los ojos para siempre, él decidió hacerlo también,
pues
tenía miedo de abrirlos y no poder mirarla. Su mente creaba una imagen de su amada,
porque esa era la única forma de poder verla y hablar con ella, y eso era lo único que le
importaba. Así esperaría a que su corazón dejara de latir y pudiera ir hasta donde estaba
ella, para poder acompañarla, escucharla, abrazarla y mirarla.