¿Sueño
o realidad?
“¿Mamá me estás
escuchando?”
“Mamá, tu sombra…”
“¡Mamá!”
Había salido a dar un paseo por las acogedoras calles de mi barrio, cuando de repente, sonó el teléfono de la cabina que se encontraba justo a mi lado. Lo cogí y esperé el habla de la persona que había hecho la llamada, pero no dijo palabra, por lo que colgué y seguí caminando. Volvió a repetirse esa situación unos metros más adelante. Me asusté, miré a mi alrededor exasperado. Pude ver a un hombre vestido de negro, con su rostro oculto, que caminaba lentamente hacia mí. En ese momento sentí como un tímido escalofrío recorría mi cuerpo. Caminé cada vez más deprisa para librarme de él, pero el hombre me seguía. Eché a correr buscando una salida. Mi corazón latía muy rápido, hasta que por fin lo despisté. O eso creí en aquel entonces, pues lo último que recuerdo fue la sensación de algo afilado rozando mi espalda…
Salgo
al porche de la casa para descansar bajo el sol. Estar en el sofá
cansa. Todo está igual que el día anterior, amigos míos paseando
acompañados, pájaros cantando y el olor de la barbacoa del vecino.
Dos personas se acercan a mí con pena y yo me pongo tenso.