El rincón de los lectores del IES Gabriel Miró

El rincón de los lectores del IES Gabriel Miró

martes, 29 de marzo de 2022

"Llevando la contraria a Neruda", de Omar Fonollosa, en "Poemas escondidos", comentado por Diego Belmonte y Ana Guil

Omar Fonollosa nació en Zaragoza situada en el año 2000. Ahora mismo estudia Filología Hispánica en la Universidad de su ciudad natal e imparte conferencias sobre la creación poética. Cuando tenía diez años empezó a escuchar al autor Joaquín Sabina y desde aquel momento no se ha separado de la poesía. Autor de los libros “Desde la más estricta soledad” y de “Los niños no ven féretros”, que ha sido galardonada por el Premio de Poesía Hiperión 2022.

Llevando la contraria a Neruda

Me gustas cuando hablas
porque te sientes libre
y la libertad te hace guerrera
como un pájaro herido
que surca horizontes
con un ala rota.

Me gustas cuando no te callas
y cierras de un portazo la boca
de quien te juzga
porque tu voz
tiene color y forma
y sabe que hace bien con existir.

Me gustas cuando rompes límites
y me miras para que los rompa contigo
porque te pareces a la palabra alegría,
mariposa de rizos azabaches.

Me gustas cuando hablas
porque te sientes viva
y haces comprender
a todo aquel que te escuche
el sentido
de seguir viviendo.

Para nuestro alumno Diego Belmonte, en este breve poema, Omar Fonollosa nos narra la forma de ser de una chica libre y que tiene una grandísima actitud para la vida. Pienso que este fragmento es un claro ejemplo de una mujer segura de sí misma y de las acciones que realiza. También creo que es una descripción de una persona que está enamorada plenamente de la persona indicada y debido a esto, la ve perfecta en todos los sentidos de la palabra. Sinceramente, opino que al fin y al cabo, todo el mundo se va a enamorar una vez en la vida y podrá vivir la increíble sensación que tiene el autor con esta mujer.

Por su parte, para Ana Guil, en el poema, el autor se dirige a la mujer, ya sea a su pareja, su amiga o a ninguna en especial, y aprecia la forma en la que ésta puede llegar a ser tan resistente y contar con una gran valentía. Pone a la mujer como un ideal de lucha constante por lo que realmente quiere y piensa, en este caso la mujer revelándose por sus derechos. Cuando ella habla y se expresa se hace sentir más viva, más empoderada, y hace comprender a quienes la escuchan el motivo de seguir viviendo y lidiando por lo que es justo.


viernes, 25 de marzo de 2022

Hanahaki, categoría B

 

Hanahaki

Mi estómago se revuelve cada vez que pienso en aquella persona. ¿Acaso las flores no son lo más bonito y hermoso según la gente? Entonces, ¿por qué me duelen tanto? Yo haría cualquier cosa por esa persona, siempre que pienso en ella crecen más flores. Ojalá estemos igual de acompañadas como las flores lo son de mi sangre.

lunes, 21 de marzo de 2022

Mi mayor placer, categoría C

 MI MAYOR PLACER

Tenía tantas ganas de probarla que no me l
o pensé́ dos veces en cuanto la tuve delante de mí.

Se me aceleró el corazón con tan solo ver que estaba tan mojadita...

Se sintió́ mejor tenerla dentro de mí.


¡Que buena está la almojábena!



El gran perro rojo, categoría C

 


El gran perro rojo

 Justo al terminar de escribir su microrrelato, pulso el botón de “supr” y lo borro todo sin pensarlo dos veces, lo que escribió en ese word no le pareció lo suficientemente bueno como para presentarlo a un concurso, no era lo que quería transmitir. Se detuvo para poder pensar en otra manera de plasmar su idea , y se quedó en blanco. Todas las ideas que tenía se le fueron de la cabeza. Llevaba más de una semana intentando terminar ese microrrelato, pero todo se le hizo cuesta arriba. Levantó la cabeza y miró por la ventana, que asomaba a un parque perruno. Ese parque le recordó a la película de “Clifford, el gran perro rojo”. De repente, todas las ideas se le vinieron a la cabeza y se puso a escribir como una loca. En 10 minutos ya había plasmado todo lo que estaba intentando plasmar desde hace una semana.

La cruda realidad, categoría C


 La cruda realidad 

Un día cualquiera de agosto del año pasado, al entrar a mi casa me encontré a mi madre tirada en el suelo con una mancha roja a su alrededor, asustada y con ganas de levantarse pero sin poder hacerlo. Mi padre estaba sentado a su lado riéndose a carcajadas pero con cara de susto. Al verme, los dos intentaron actuar con normalidad para que yo no notase lo que estaba pasando pero, obviamente, yo sabía que lo que estaba ocurriendo no era normal. Al ver el panorama lo único que se me ocurrió fue insultar a mi padre diciéndole que yo no lo veía capaz de hacer eso y que cómo podía reírse después de hacer lo que había hecho. A lo que mi madre,sin entender nada, dijo: “no sé como se me ha pasado por la cabeza beber zumo de remolacha sabiendo que soy alérgica”.

Tres soles, categoría C


 TRES SOLES

Tres soles en el firmamento, dragones cautivos, leones alados, pantanos dorados, un príncipe enamorado, hierbas altas y azules, árboles de plata danzando en círculos en un bosque helado de nieve y frío, animales conversando, riendo, jugando…

Tres soles en el firmamento. Su luz me cegaba, me deslumbraba… Alcé mi mano temblante y conseguí apartar de mi vista uno de los soles que a mis ojos conmovía. Me di cuenta con un suspiro que aún quedaban dos soles todavía. Alcé mi otra mano y conseguí tapar otro sol que arder me hacía. Quedaba otro, pero con este nada serviría. Sentí alivio por la sombra que había conseguido, pero cuando mis brazos se cansaron, eso para nada había servido. Pestañeé. Ya no había tres soles, era tan solo uno. No había ni leones ni pantanos ni nada… El balonazo que me dieron debió ser más fuerte de lo que imaginaba.

Un día gris, Categoría C

 


UN DÍA GRIS

Un día gris, desolado, triste, marchito. Un día gris, monótono, apesadumbrado, mojado. Un día gris, con gente vestida de gris yendo de un lado a otro sin fin, con un maletín en la mano, con prisa, con desánimo… Lágrimas cayendo del cielo, personas con sombrillas grises en sus manos, arrastrando los pies por un lánguido camino de cemento y con las sonrisas más falsas, más artificiales, más vacías.

¿Qué mundo era este –me preguntaba –que no hacía más que provocar lágrimas saladas?

Un día gris, nublado, ceniciento, afligido. Un día gris que se trasformó en uno blanco. Frío, nieve, niños jugando. Entonces nadie salió de su casa porque nevando estaba. ¿Qué iba a hacerles la nieve tan malo para no dejar que les tocara? Vi la nieve caer en una lluvia helada por mi ventana, preguntándome qué me haría la nieve si me tocaba.


Alma sin vida, Categoría C


 Alma sin vida

Es como una gota de agua que cae sobre una cazuela de metal. Una gota de agua, una gotera que va haciendo ruidito, lenta y constantemente. Mientras duermes no te das cuenta de ella pero a medida que el sonido se va repitiendo, una y otra vez, a medida que esas pequeñas gotas, ese sutil sonido se va repitiendo sin cesar. Te va penetrando en la cabeza, se mete en el subconsciente y empieza a desbaratar. Tú, en sueños lo intentas evitar, al sonido. Cinco minutos más no, para ya. Se va metiendo y metiendo y alterando poquito a poco, sutilmente hasta desbaratar tu tranquilidad. Abres los ojos. Lo has intentado ignorar pero ha conseguido que abras los ojos.

Eres igual, una gota, un alma sin vida que disfruta quitándonos el placer a los demás.

¿Cómo se siente? Categoría C

 


¿Cómo se siente?

Horror, eso es lo que se siente después de escuchar ese sonido hueco en el ambiente. Miedo a que te descubran y no puedas volver a ver la luz del día. ¿Cómo se siente estar en ese lugar después de cometer tal atrocidad? Intentas ayudar, pero no puedes arreglar algo inerte y sin solución. Para estas cosas nuca hay una explicación única o valida, simplemente se hace. Con el cuerpo inerte en el suelo se empezaron a escuchar las sirenas de la policía y no existía vía de escape. Solo la cadena perpetua.


La luz, categoría C


 LA LUZ

Otro día más, rodeada de oscuridad, en la misma habitación, con las mismas paredes asfixiantes, cada día son más estrechas, cada día se acercan más, cada vez esa luz que se cuela por debajo de la puerta es más floja. Durante un tiempo intenté salir, intenté arreglarlo todo, pero después me rendí y me limité a observar como esa luz se apagaba y como todo se hacía más oscuro, más feo y menos nítido. Hoy he mirado a todas las paredes de esa habitación y está todo igual, nada cambia. Hasta que al lado de la pared de mi izquierda veo una ventana. No sé qué hay al otro lado. Siento miedo de abrirla, de acercarme, pero estoy desesperada y no tengo fuerzas para seguir en esta amarga oscuridad. Me levanto y la abro. Una radiante luz me llena los ojos, no puedo ver qué más hay después de eso, pero me adentro hacia ella y salto, al mismo tiempo, me libero de todo y sonrió por primera y última vez.

Mi querido ángel, Categoría C

 Mi querido ángel.

Tomo su mano con delicad
eza. Cada vez que observo su pálida piel, algo, en lo más profundo de mi ser, se aviva. No sé si llamarlo amor. Siempre hablan de él como algo eterno, algo que consigue ir más allá de todo, pero cuando la miro, sé perfectamente que no será eterno, que se acabará.

Ahora mismo se haya durmiendo plácidamente y yo no puedo parar de observarla. ¡Dios! Es una criatura tan pura en un mundo tan destrozado.

¡Oh! ¡Mírala!”- pienso mientras observo como va abriendo sus ojos lentamente y ese momento, que creía eterno, se acaba. Le acaricio la mejilla y suavemente le susurro: “Ahora te tendré que matar, mi querido ángel”. Odio cuando todo llega a su fin, siempre me parte el alma oírles gritar cuando les anuncio su liberación de esta carga tan mundanal. Aunque no lo entiendan, es todo por su bien.

Sueños de un hombre muerto, categoría B

 


SUEÑOS DE UN HOMBRE MUERTO

Recuerdo cuando aún era un niño que felizmente soñaba con la adultez. Soñaba con una casa bonita, comprada con el sueldo de un trabajo apacible, en la que sería libre e independiente; soñaba con ser tan fuerte que nada pudiera dañarme; soñaba con tener una vida lo más tranquila y pacífica posible, y mientras lo hacía, mis ojos inocentes brillaban llenos de vida. Poco a poco, ese brillo se fue desvaneciendo hasta no quedar nada, hasta ser los ojos del muerto que soy ahora. He descubierto la dura y cruel verdad: que siempre estaré encadenado a los deseos de aquellos más poderosos que yo, quienes no repararán en hacerme miserable para su propio beneficio, exprimiéndome hasta que solo quede mi yo actual, vacío y dependiente de otros. Camino sumido en la tristeza por un sendero cada vez más estrecho, hasta poder encontrar mi consuelo en los brazos de la muerte.


El despegue, Categoría B

 


El despegue


Arnold era un niño que quería volar, ese era su gran sueño desde que era muy pequeño.

Se lo contaba frecuentemente a sus padres, y estos seguidamente se reían, pero él los ignoraba.

Se pasaba el día haciendo aviones de papel y alas de cartón, lo cual a sus padres les parecía bastante normal, pero un día intentó hacer una locura. Mientras sus padres preparaban la comida, él estaba jugando con sus aviones y sus alas de cartón, tan inocente, tan joven, y de repente escuchó volar un avión por el cielo, le pareció tan increíble, tan descomunal que quería escucharlo y verlo desde otro ángulo mucho mejor.

Fue a una ventana, la abrió, y se puso depié al borde de la ventana; él lo único que quería era volar como un avión, y así lo hizo, pero hacia el más allá.

Desconexión, categoría B

 


Desconexión

Creo que no estoy soñando. Que realmente esto está pasando. Estoy… No lo sé. El caso es que siento mi presencia, pero no mi cuerpo. Me veo a mi misma junto a gente que no conozco, todos se ven tan felices… Todos se dirigen hacia su lugar de confianza, en mi caso, mi casa. Estoy yo sola en el salón y decido salir a la calle. Observo como mi cuerpo se mueve coordinadamente siendo yo inconsciente de ello. Me gusta esta sensación. Todos los semáforos se iluminan de verde y veo cómo hay personas que me siguen, que hacen lo mismo que yo, los mismos movimientos y expresiones. Sus piernas fluyen, sus brazos se agitan y la libertad invade este lugar. ¿Yo? Yo los imito. No me importa nada. Solo esos seis minutos, que son perfectos hasta que se acaba la canción y me quito los auriculares.


Del colegio, categoría b

 


Del colegio

Recuerdo que monto en el coche con la intención de recoger a mi hija del colegio. Voy bien de tiempo, así que voy a una velocidad normal. Recuerdo que ajusto el espejo que mi marido mueve siempre que coge el coche. Recuerdo que enchufo la calefacción, estamos en pleno enero. Veo el semáforo en rojo y freno lentamente. Pestañeo. Siento una enorme presión sobre mi pecho. Cuando abro los ojos veo un lugar solitario, en tonos blancos y verdes muy tenues, a juego con mi atuendo. Dirijo la vista hacia mi marido y a mi hija, la cual está más alta que de costumbre. Están sentados en un rincón de esta frívola habitación. Mi marido deja caer lágrimas por su rostro al verme despierta, pero yo no le doy importancia y me dirijo a mi hija para preguntarle quién la ha recogido del colegio.

Dice, categoría B

 


DICE

Aparecieron en la calle dos hombres conocidos. Uno huía con el cuerpo magullado y el otro lo perseguía gritando ferozmente. El primer hombre, que corría desesperado, frenó en seco al ver de repente el oscuro cañón de una pistola. Cuando levantó la vista, advirtió que quien la sostenía era una mujer elegante y esbelta, tan imponente que parecía una fuerza superior a él. Pudo distinguir en su rostro unas gafas de sol, que, aunque tapaban sus ojos, le seguían dejando ver sin dificultad a aquel hombre desvalido. Con su otra mano sujetaba un enorme fajo de billetes. Antes de que él pudiera preguntarse de dónde venían el dinero y aquella extraña, la mujer apretó el gatillo dejando al hombre sin vida en el suelo; y a unos pocos metros de él, su perseguidor, sonriendo al ver que su intercambio había salido como esperaba.

3:23, Categoría B

 


3:23


Llegué de trabajar, por algún motivo habían llegado más pedidos de lo habitual, 323 exactamente, lo único que quería era ver a mi gato.

Nada más abrir la puerta mi amigo felino vino corriendo hacía mí, me di cuenta de que tenía hambre así que le serví comida y mientras me dí cuenta de que hoy era 23 de febrero.

Por fin se está acabando este maldito mes” – dije con pocas ganas.

Me puse mi único pijama, cené y me dormí en el sofá.

Al despertarme ví que eran las 3:23 de manera que me acosté.

Antes de encamarme pude ver una figura alta y delgada mirándome con sus brillantes ojos. Previamente de poder reaccionar, la figura ya me había apuñalado con sus largas uñas.

Me desperté sudando y agitado, escuché unos ruidos en el pasillo y cuando volví a ver la hora, el reloj marcaba las 3:22.


Saudade, Categoría B

 


SAUDADE


Una fría gota de agua cayó sobre mi nariz. Había empezado a chispear, así que me resguardé bajo una parada de autobús esperando que la lluvia cesara.

Di un leve suspiro, pero noté cómo este se convertía en vaho. Miré alrededor observando que ya no llovía y ahora un manto blanco cubría la acera, hacía tanto frío que mis manos empezaron a temblar. Paró un autobús y te vi por la ventana de este, mis latidos se aceleraron como si fuera la primera vez que nuestras miradas coincidían y juraría haber visto en la tuya un brillo de curiosidad que me llenó de esperanza.

Pero en un parpadeo volví al escenario anterior, la lluvia caía y mis manos no temblaban, al menos no de frío. Seguías allí con una mirada tan fría que helaba mi corazón roto.

Mientras el autobús se alejaba, cálidas gotas de agua caían por mis mejillas.

Evanescente, categoría B

 


EVANESCENTE


Ojos oscuros como la noche le observaban tras una roca. Remó a un ritmo calmado hasta ella para recibir su destino. Manos que parecían porcelana se agarraron del borde de su barca y se asomó ese delicado rostro que tan bien conocía. El pescador se inclinó hacia la joven y ella rodeó el cuello del contrario con sus delgados brazos. Encantado, observaba el universo entero reflejarse en aquellos ojos por la luna llena, sin ignorar el reflejo de su propia muerte. “Tempus fugit”, susurró el pescador y las manos de porcelana desgarraron su garganta. “Memento mori”, contestó la joven con su dulce voz que tantas veces le había hipnotizado. El hombre negó con la cabeza y miró al cielo dejando ir su último aliento. Ella levantó la mirada, viendo que la luna había estado escondida tras las nubes y notando cómo su cuerpo se convertía lentamente en espuma.

Libertad, Categoría B

 

LIBERTAD


Me encontraba en mitad de la noche a oscuras, con la terrible sensación de que algo me perseguía, por un momento pensé que me caería y ese algo me atraparía, pues mis piernas iban a una velocidad vertiginosa.

Pero al momento me di cuenta que en realidad aquello que me asustaba era mi yo más recóndito que había decidido salir en busca de todo lo que antes no se le permitía, su propia libertad.

El tiempo que nos maldice, Categoría A

 


EL TIEMPO QUE NOS MALDICE


Cae la nieve espesa. Nuestros ojos solo ven alegría acompañada de una sensación acogedora y ardiente, que vacía el malestar del temporal. Que impide los crímenes en la ciudad…

Noche tras noche, el color se acerca. Las ventanas son incapaces de cerrarse ante la imponente presencia de la húmeda lluvia que, combinada con el conjunto de seres luminosos, completan el más grande de los arcoíris…

Poco a poco, las chicharras estridulan. Nuestro conocimiento se limita a disfrutar entre amigos y agua cristalina, que procedente del mar, consigue despejarnos la mente en un irritante día de verano…

Finalmente, las hojas se distancian del árbol. El agua que predomina nos hace dudar entre nuestros gustos diarios y futuros, que se incrementan al añorar lo pasado. Que dan camino al frío helado…

Son sensaciones las que nos hacen cambiar pensamientos, sin embargo, el tiempo es malgastado incluso pensando cuánto de él nos queda.

El alfeizar, Categoría A


 EL ALFEIZAR

Esperando están, recuerdos antiguos y nuevos, algunos de la infancia. De como saltaba y reía en alfeizar en alfeizar y algunos tristes y dolorosos .Mientras pasaba el tiempo , el polvo se acumulaba dejando abandonados recuerdos en el alfeizar.

El Monstruo que poco asusta, Categoría A


 El Monstruo que poco asusta.


Hay dos hermanos Héctor y Austin y estaban en el bosque solos, y dijeron,

Héctor: ¿Hoy que vamos a comer?

Austin: ¿No lo sé?, tengo manzanas y Fideos Chinos.

De repente, se oyó algo en el arbusto, asustados dijeron,

Austin: ¿Qué crees que ha sido eso?

Héctor: N-n-no tengo ni idea.

Ellos corrían y corrían, pasada media hora, pararon, teniendo esta conversación,

Austin: ¿Crees que lo hemos despistado?

Héctor: No sé, pero tengo mucha hambre después de correr.

Austin: ¡¿En serio piensas en comer?!

Después de esa frase oyeron lo mismo en el árbol, y a continuación dijeron,

Austin: ¡O-o-tra vez nooooo!

Héctor: ¡¿Pero, por quéeee?!

Bajo del árbol, resulto ser una ardilla, dando paso a esta conversación,

Austin: ¡Ufff!, pensé que era un monstruo.

Héctor: ¡ Pero mira que cosita tan mona !

Austin: ¡Ya!, pero es hora de comer.


Vive y sé feliz (Categoría A)


 Vive y se Feliz 

Un niño llamado Felipe que tenía sobrepeso y por su condición física, sus compañeros le hacían sentirse realmente mal, le decían palabras ofensivas, lo acorralaban, le tiraban objetos.... Felipe con el paso del tiempo hizo su propia armadura, pero por dentro se sentía completamente destrozado, hasta que llegó un día un niño llamado Hades, le preguntó que porqué estaba tan solo y tan triste, Felipe se metió las manos a los bolsillos, agachó la cabeza y comenzó a caminar, Hades hecho detrás de él porque realmente sintió mucha tristeza en los ojos de aquel niño, de verdad quería verlo feliz y ayudarlo, Felipe se paro y con lágrimas recorriendo le por sus mejillas fue contándole todo lo sucedido, Hades lo escuchó atentamente y desde entonces le intentaba proteger y ayudar, a día de hoy son unos amigos inseparables. Ahora los ojos de Felipe brillan como nunca antes han brillado.

sábado, 19 de marzo de 2022

"Se acabó", de Manu Erena, comentado por Abril Alfonso y Carmen Gutiérrez


Manu Erena (Jaén, 2005). Estudió primaria en el CEIP Martingordo de Torredonjimeno, su ciudad natal. Actualmente es alumno de cuarto de ESO en el I.E.S. Santo Reino de la misma localidad, y el próximo año cursará Bachiller Artístico en la capital jiennense. Comenzó a mostrar interés por diferentes disciplinas artísticas y por las que fueron sus pasiones, la lectura y la escritura, desde muy temprana edad. Autor de Consecuencias de decir te quiero (2020) con la que consiguió revolucionar las redes sociales manteniéndose durante varias semanas en el top 3 de ventas de Amazon España.


Se acabó

Se acabó
lo que hacía que siguiésemos juntos,
sabiendo que todo esto
era simplemente algo efímero.

Se acabaron
las mil y una canciones
que nos dedicábamos
aquellas noches de verano,
los atardeceres
que pasaba junto a ti.

Se acabó.
Y sí, te echo de menos,
no sabes cuánto,
pero nuestra canción
terminó hace tiempo
.

Para Carmen, en este poema el autor narra la típica relación que se produce entre dos jóvenes en época estival, que aún sabiendo que es una relación pasajera se vive muy intensamente. Esta situación la hemos vivido la mayoría de los jóvenes.El verano es la época del año donde tienes menos preocupaciones, socializas más y te dejas llevar, produciendo en muchos casos el enamoramiento. Piensas que el amor va a perdurar y cuando te das cuenta se acabó. Termina el verano y cada uno coge su camino, sin olvidar lo vivido pero aprendiendo a vivir sin esa persona.

Por su parte, para Abril, el autor trasmite la necesidad de cerrar etapas, de saber que debes pasar página con una persona, que pese a que haya sido importante para ti y haya formado parte de tu vida, ya no está en ella. Refleja estar en ese punto de inflexión,  que en ocasiones, como se aprecia en su caso, puede llegar a ser tan difícil de alcanzar. Seguramente, ha llegado a ese punto porque aunque afirme que la echa de menos, al mismo tiempo admite que “se acabó”, y ser consciente de ello es un gran paso, el cual lleva a decir, como transmite con su escritura Manu Erena, que de esa relación, aunque a su pesar, ya solo quedan los recuerdos. 

lunes, 14 de marzo de 2022

"Después del balcón", de Andrés María García Cuevas, en "Poemas escondidos", comentado por nuestra alumna Gema Mas

 

Andrés María García Cuevas nace en Murcia, en 1999. Actualmente se encuentra cursando el doble grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. «Más allá del principio» es su primer cuaderno de poemas. Ha obtenido, recientemente, el accésit del premio Adonáis 2021, con su obra "Las ciudades".








Desde el balcón

…la dolencia de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.
San Juan de la Cruz

Si nada puedes darme, nada tengo
porque incluso la vida vale nada
si tú no me la das. No tengo nada
sino la luz que enciendes, que me dice
que sigues asomada todavía
al balcón de tu casa al caer la noche.
Aunque lejana, reconozco, sé
que es tuya la figura, el movimiento
no sé si apresurado, si mostrándote
de nuevo inaccesible en la distancia,
o puede que más lento porque sientes
el peso de mis ojos, y es posible
que los tuyos también me estén mirando.  

(Del poemario Las ciudades)

Para Gema Mas, como en todos los amores no correspondidos, el poeta siente la necesidad y la ilusión de creer que su destino cambie. El anhelo de esta persona que sueña con que en algún momento le sonría este amor casi imposible y que , entre ensoñaciones y deseos imaginarios sigue haciendo castillos en el aire.

sábado, 5 de marzo de 2022

"Alguien al otro lado", de Ioana Gruia, en "Poemas escondidos", comentado por Patricia Ruiz

Ioana Gruia (Bucarest, 1978)  es licenciada en Filología Hispánica y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y doctora en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la misma universidad, donde actualmente es Profesora Titular de Literatura Comparada. Ha vivido con estancias de investigación en Nueva York, París y Mar de Plata. Ha publicado las novelas El expediente Albertina (Castalia/Edhasa, 2016, premio Tiflos) y La vendedora de tiempo (Espuela de Plata, 2013) y, entre otros, los libros de poemas Carrusel (Visor, 2016), premio de poesía Emilio Alarcos, El sol en la fruta (Renacimiento, 2011), premio Andalucía Joven de poesía y La luz que enciende el cuerpo (Visor, 2021), Premio Hermanos Argensola 2021. Sus poemas han sido traducidos al rumano, frances, checo y albanés. Es también autora de los ensayos Eliot y la escritura del tiempo en la poesía española contemporánea (Visor, 2009) y La cicatriz en la literatura europea contemporánea (Renacimiento, 2015).

Para Patricia Ruiz, este poema expresa los sentimientos de una chica con una infancia muy feliz, y que ahora nada es como lo era antes. Cree que, a veces, también es bueno mirar hacia atrás, y ver no tan solo lo malo, sino también lo bueno y no quedarse estancado con cosas que no tienen importancia y saber perdonar para poder avanzar, y tener una vida plena. 

 Alguien al otro lado


Una niña muy seria,
en la antigua avenida de mi infancia,
me visita en los sueños.
¿Qué has hecho de mi vida?, me pregunta.
No sé qué responderle. Sólo sé
que estoy al otro lado de la calle,
que la niña no logrará alcanzarme.
Algo lo impedirá:
la cautelosa sombra del silencio,
o la frontera súbita del miedo.
Algún día sabré qué responderle.
Tal vez no vuelva nunca, tal vez llore.
Tal vez nos convirtamos en pasaje,
y yo seré su sueño:
alguien que no recuerda su pasado,
con la memoria sólo del futuro.
Alguien que necesitará saber
si ha aprendido ya
                               a perdonarme.